29.11.09

Por un brevísimo tiempo crei comprender lo complejo que era el mundo. Pensé que el universo no tenía más secretos que ocultarme.

¿No es sorprendente cómo la vida siempre nos sorprende?
(valga la redundancia)

De repente, nos rescata de la monotonía a cachetazos. Sobretodo cuando pensamos que estaba todo dicho. En ese momento, descubrimos un nuevo mensaje. Como si la vida posteara en nuestro blog. Como si ella, tuviera identidad, y estuviera intentando advertirnos sobre algo.

A todos nos ha pasado que, cuando pensabamos que nada podía ser peor; justo ahi, nos sale a la carrera una seguidilla de desgracias.

Como si ella, que cuenta, nuestros días y nuestras horas, se sintiera desfiada por nutra tranquilidad. Y entonces, ofuscadisima, decidiera demostrarnos que siempre se puede apretar un poco más la soga al cuello.

El camino es largo. Con apenas 20 años decidí no preocuparme más por lo que vendrá. No preguntarme qué será de mi el día de mañana. Nadie puede saber qué vendrá, ni siquiera imaginarlo. Además, se trata de no tentar a la vida para que nos siga dando lecciones.

Quizás, todo sea cuestión de reconciliarse con el tiempo. Hacerse amigo del buen pasar y del malo también. Comprender, valorar, tener paciencia dirían los viejos. Hay que golpearse, curtirse, aferrarse a los sueños para poder seguir. "Mostrando ilusiones dormimos mejor"

Lo que tenga que ser, será. Ojalá pronto vengan vientos mejores. Sino habrá que seguir remándola. Cueste lo que cueste.

Algunos duermen la siesta, otros leen, otros juegan al futbol, toman sol o simplemente escriben. Algunos están a punto de dar comienzo a un gran show y otros esperan que por un milagro de la vida una estrella les caiga del cielo. Hay quien llora una resignación amarga frente a la ventana de la vida, hay quien sucumbe porque sus seres queridos parecen haberla olvidado.


Todos estamos arraigados a este mundo. Latiendo al mismo tiempo.
Cantando nuestras memorias al unísono.

26.11.09

Domingo, 22 de noviembre de 2009



Ojalá extrañar a alguien con toda tu alma - pedirle desesperadamente que se quede el resto de tu vida con vos – sirviera de algo. Ojalá nunca tuviéramos que sufrir la presencia tácita de una persona que, únicamente, se hace carne en nuestros recuerdos. Lo único que remarca aquello es la insípida despedida que tuvimos. Así que, de nuevo, de nada sirve extrañar a alguien con toda tu alma. Porque además, sucede que, todo recuerdo esta infestado de una ominosa idealización. Cosas reales que ya pasaron se embriagan de un romanticismo inocuo y algunas veces logran confundirme.

Toda imagen se tiñe de un blanco perfecto, cada beso puede llenar el vacío de mis lágrimas, cada abrazo es el refugio infinito donde desearía terminara el resto de mis días.
Sería errado de mi parte seguir sufriendo, como lo hago, por una persona que hoy ya no tiene nada mas que decirme.

Si esto fuera un diario personal cada entrada tendría la misma posdata: No hay perdón.
Porque aún si yo pudiera seguir soñando aquellos bellos recuerdos de manera tan idónea y ciega; sin darme cuenta que veo el pasado distorsionado justamente por tu ausencia. Aún así, no entendería cómo es posible haber llegado a este punto. Si todo lo que vivimos fue tan perfecto como lo recuerdo o no; si el amor de veras existió como tantas veces dijiste. Entonces, cómo podemos estar separados.
No entiendo cómo. Y al no entender no puedo perdonar. Me gustaría mucho comprender tu punto de vista pero me es imposible dado el silencio existente y el hecho de no tener señales de que sigas con vida.


¿Dónde estás?

¿Quién sos?

¿Cuánto tiempo me estuviste mintiendo?

22.11.09

Quizás

Puede parecer cuestión de locos leer tanto o escribir tanto. Sin más, cualquier acto compulsivo al que recurrimos para escapar del dolor. Quizás, la locura sea un vasto mar de preguntas y dudas negras que amortajan las ganas de vivir.
Las manos que abrazan el vacío solo pueden aferrarse al dolor. Así estoy yo. Aunque, por momentos, puedo escaparme de la monotonía agobiante y de la tristeza.
Una abstracción del presente no hace más que revivir a cada instante los tiempos de ayer. Por eso, pienso que, intento escapar muy seguidamente de mis propios impulsos por alojarme en el hotel de los recuerdos. Sin embargo, ellos parecen ser más fuertes y me vencen, generalmente, siempre durante el fin de semana. Tiempo cuando la quietud desgraciada del hogar me vuelve aún más desgraciada a cada minuto que pasa. De esta manera, dos días en la semana parecen ser infinitos. Quizás el destino los relegó para que pueda encargarme de mi dolor. Mientras que, el resto del tiempo, la adrenalina constante es mi mejor aliada y entonces vivo minuto a minuto como si nada pasar dentro de mí.
Durante la noche y su silencio, o mientras transcurre el fin de semana el dolor parece cobrar vida propia, como si antes no hubiera estado alojado en mi interior. Dicen que es cuestión de distracción; encontrar algo que hacer para no tener tanto tiempo muerto entre semana y semana. Salir con alguien, empezar algún curso, algo así, aconsejan.
Por el momento, me detengo a llenar paginas de un cuaderno completamente blanco y rayado. Leo historias cuando no estoy escribiendo la propia y también, me contento con ver historias de todo tipo y color. Todos intento de llenar un vacío que me está carcomiendo por dentro.
Mi esfuerzo es alejarme de ese mar de dudas negras que es el silencio, que es lo único que tengo además de un centenar de recuerdos y por cada uno de ellos, una lágrima que rueda por mi mejilla.
Todo el tiempo, intento ocultar el dolor debajo de la alfombra de la rutina y mis preguntas las despojo con alegato de desinterés. Cuando en realidad, yo sé bien que de nada sirve un interrogatorio sobre el tema pero aún así a cada instante levantaría el teléfono impulsivamente para allanar esta montaña de preguntas que laceran el sueño, la paciencia y la cordura. Creo que cualquier ser humano sentiría lo mismo en mi lugar. Salvo vos que parecer no ser humano y te vas y desapareces y sos un fantasma con el que sueño recurrentemente.
Por qué me pasa esto de forma tan inevitable.
Por qué no puedo solamente estar enojada y querer desterrarte de mi vida para siempre.
Qué tipo de lección es la que se avecina. Quizás la prueba sea aprender a perder lo que nunca hubiera querido perder y tener que entender que, aún así, la vida continúa y no puedo darme por vencida así nomás.
Quizás el vacío sea el derrumbe total de viejas estructuras. Y este, hoy por hoy, creciendo, mutando, madurando tal vez.
Me preocupa que esta forma recurrente de escribir la tuve ya antes, previa decisión - luego de meses de malestar – de ir al psicólogo
Quizás perder sea un retroceso, una pérdida en el tiempo evolutivo de mi vida y al mismo tiempo algo nuevo que se está gestando.
Quizás entre tantas palabras que escribo encuentre la respuesta. Sin pensar si te importa o no; sin pensar lo injusta que siento que es la vida.
Sin preguntarme, a cada rato, si algún día me voy a olvidar de vos.